Publicado: Junio 11, 2021

 

4 tipos de hábitos que dañan el medio ambiente y cómo combatir sus consecuencias

Por Equipo Editorial Plantas a Domicilio - Tiempo de lectura: 7 min

 

Solo tenemos un planeta Tierra, ¡vamos a cuidarlo! Es fácil decirlo y fácil hacerlo.

 

Diariamente, el ajetreo de la rutina puede llevarte a cometer acciones que son muy dañinas para el medio ambiente. Por suerte, nosotros te ayudaremos a identificar algunas conductas que pueden tener un grave impacto ambiental a mediano y largo plazo.

 

Te invitamos a pensar en lo que haces desde que te levantas por la mañana hasta que te vas a dormir por la noche, ¿sabes cuáles de esas actividades son potencialmente peligrosas para tu entorno?

 

Es difícil tomar conciencia del problema. Quizás pienses que el daño que generas es insignificante, pero imagina las implicaciones de esas mismas acciones que forman parte de la rutina de miles de millones de personas.

 

¡Preocupante!, ¿no? Es por ello que hicimos una lista de hábitos y acciones que podrías evitar, o al menos reducir. ¡Allá vamos!

 

Tabla de contenidos:

 

1. Hábitos que dañan el medio ambiente

  1. Hábitos en casa
  2. Hábitos en espacios abiertos
  3. Hábitos alimenticios
  4. Hábitos de consumo

2. 6 hábitos que pueden salvar el medio ambiente

3. 3 principales consecuencias del cambio climático

Hábitos que dañan el medio ambiente

 

Según información de la Organización de Naciones Unidas (ONU), México se encuentra en el tope de la lista de mayores generadores de “basura electrónica”, en referencia a la práctica común de reemplazar artículos electrónicos en lugar de repararlos, una de las consecuencias del profundo consumismo que domina la sociedad actual.

 

Además, estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) apuntan que alrededor de 7 millones de personas en todo el mundo mueren cada año por la incidencia de la polución en el aire.

 

Esto puede considerarse consecuencia directa del uso excesivo de productos que perjudican la calidad del aire, como sprays y otras emisiones de gases.

 

Esos son tan solo algunos de los muchos indicadores que revelan que durante los últimos años los seres humanos hemos ejercido un papel como agentes que contribuyen con fenómenos como el cambio climático, el calentamiento global, entre otros.

 

Ahora bien, estos son algunos de los hábitos o acciones que deberías evitar para proteger nuestro planeta:

 

a. Hábitos en casa

 

  • Usar focos incandescentes

Este tipo de bombillas se sustentan con la generación de energías sucias (nucleares, térmicas, entre otras). Encender luces innecesariamente contribuye con un gasto de energía gigante si se toma en cuenta que en muchos hogares aún se utilizan.

 

  • Asearnos sin cerrar el grifo

Entre los recursos naturales, el agua es limitada. Enjabonarse en la ducha o cepillarse los dientes sin cerrar el grifo conduce a un consumo masivo de agua. Una ducha de 10 minutos con el grifo abierto produce un gasto de hasta 200 litros de agua, según la OMS.

 

  • Depositar toda la basura en una bolsa

La mezcla de residuos en un mismo contenedor deriva en que se llenen los vertederos. Su disposición conlleva un gasto importante de energía y la emisión de gases de efecto invernadero (GEI).

 

Mezcla de residuos

 

  • Arrojar aceite comestible usado al lavaplatos

Provoca la obturación de tuberías y complica la depuración y tratamiento del agua de ríos, lagos y mares. Lo ideal es esperar a que el aceite se enfríe y colocarlo en un recipiente para desechar.

 

  • Tirar residuos en el retrete

Disponer de desechables, como toallitas húmedas o productos de higiene femenina, arrojándolos al váter puede generar atascos en alcantarillados y sistemas de depuración de agua, ya que no se deshacen como el papel higiénico.

 

  • Tirar pilas a la basura

Las pilas se componen por elementos como el mercurio, una de las sustancias químicas que más perduran en el ambiente (puede tardar entre 500 y 1.000 años en degradarse). Una sola pila puede contaminar hasta 3.000 litros de agua. Se recomienda buscar lugares dedicados a su recolección y entregarlas.

 

b. Hábitos en espacios abiertos

 

  • Fumar en la playa o bosque

Las colillas de los cigarrillos están hechas de materiales que dilatan su degradación en el ambiente hasta por 10 años. Anualmente miles de colillas son recogidas de ríos, lagos y mares. Tirarlas en bosques puede producir incendios y deforestación.

 

  • No recoger la basura en lugares naturales

Utilizar y desechar las cosas que consumimos en áreas naturales es una de las causas principales de la contaminación ambiental en el planeta.

 

  • Ir en coche a distancias cortas

El combustible que utilizan los vehículos para funcionar produce emisiones de gases que contribuyen con la contaminación del aire y el daño a la capa de ozono.

 

  • Tirar goma de mascar al suelo

El plástico puede tardar hasta 5 años en descomponerse. Las gomas de mascar están compuestas en un 80% por plástico y las aves pueden asfixiarse al confundirlas con comida.

 

  • Tirar malla de los packs sin cortarlas

El plástico de las mallas suele tener una forma circular que las hace especialmente peligrosas para la vida marina, pues se pueden atascar en las cabezas de peces, tortugas y otros animales.

 

Contaminación en playas

 

  • Usar protector solar no biodegradable en playas o ríos

Estos productos pueden contaminar el agua de las playas si contienen: octocrileno, benzofenona, butil metoxidibenzoilmetano, hexilodecanol, dimetil apramida, cetil dimeticona, metilparabeno, polietileno, propilparaben o butilcarbamato.

 

c. Hábitos alimenticios

 

  • Consumir aceite de palma

Su uso en alimentos no es recomendable, no solo por su alto contenido de grasas saturadas, sino porque las enormes plantaciones de este producto en países de Asia causan la deforestación de bosques y suponen que distintas especies animales estén en peligro de extinción.

 

  • Comprar frutas fuera de estación y alto consumo de carnes

Frutas y carnes a veces son transportadas largas distancias, lo que por sí solo provoca un impacto ambiental. Estos desplazamientos muchas veces comprometen la calidad ecológica del alimento.

 

  • Tomar agua embotellada en plástico

Extraer, envasar, distribuir y desechar botellas equivale a un gasto innecesario de recursos y grandes cantidades de residuos.

Botellas de agua

 

  • No usar bolsas reciclables y reutilizables al ir al mercado

Bolsas hechas con plástico también contaminan el ambiente al ser desechadas. El plástico es un material que debemos disminuir en nuestro día a día.

 

d. Hábitos de consumo

 

  • No comprar a granel

Aparte de ser engorroso, el exceso en embalaje y envoltorios de productos puede poner en peligro al medio ambiente. La producción de estos materiales, en su mayoría plásticos, tiene un impacto ambiental negativo y es fácilmente evitable.

 

  • Usar productos de limpieza tóxicos

Jabones, aromatizantes, detergentes y demás productos de esta naturaleza suelen componerse de ftalatos, percloroetileno, tricloroetileno, benceno y amoníaco. Estos son altamente tóxicos, tanto para el medio ambiente como para los seres humanos.

 

Productos limpieza

 

  • Usar desodorantes en spray

Los aerosoles contienen clorofluorocarbono, el cual es un elemento conocido por su contribución con la contaminación atmosférica.

 

  • Comprar toallas sanitarias y pañales

Estos productos se elaboran con grandes cantidades de blanqueadores y celulosa. En el caso de los pañales de tela, lavarlos resulta en litros de aguas residuales. De tener los recursos necesarios, se recomienda optar siempre por alternativas sustentables a estos productos.

 

  • Consumir café en cápsulas

Cada año, el desecho de millones de estos materiales termina generando grandes acumulaciones de aluminio y plástico en los vertederos. Es posible encontrar lugares dedicados a su recolección.

 

  • Comprar té en bolsas de plástico

En países de la Unión Europea y el Reino Unido, en donde el té es un producto altamente consumido, se han llevado a cabo numerosas iniciativas para disminuir la incidencia de estos materiales en nuestra huella ecológica.

 

  • Basura tecnológica

Esos viejos computadores y teléfonos que se desechan luego ocupan mucho espacio en vertederos. Lo recomendable es hacer un consumo electrónico responsable, considerar regalar los equipos antes de desecharlos o reciclarlos.

6 hábitos que pueden salvar el medio ambiente

Si ya conoces los malos hábitos, podemos pasar a mostrarte algunas formas de combatir el deterioro progresivo del medio ambiente. Las siguientes son propuestas simples pero que ayudan a cuidar nuestro planeta; algunas fueron elaboradas por la Organización de Naciones Unidas (ONU).

 

a. Separar la basura y reciclar

Deja atrás el uso de plásticos como bolsas, envoltorios y envases siempre que puedas. Intenta comprar a granel y separar los desperdicios que puedan ser reutilizados, colocándolos en contenedores que dispongas para este fin.

 

b. Consumir productos orgánicos o de producción local

Trata de no consumir alimentos hechos con fertilizantes y producidos con sustancias contaminantes. Si no cuentas con los recursos para costear regularmente productos orgánicos, puede ser buena idea apostar por alimentos producidos en tu propia localidad.

 

c. Elegir productos reciclables

Intenta adquirir productos con etiquetas ecológicas y que no generen muchos residuos una vez los utilices.

 

d. Tener plantas en casa

Además de producir oxígeno, existen numerosos tipos de plantas de interior que pueden absorber los elementos que dañan la calidad del aire de tu casa u oficina.

 

e. Ahorra agua y energía

No dejes abiertos los grifos mientras te aseas y asegúrate de que no gotean al cerrarlos. También intenta aprovechar la luz natural o usar luces LED para la iluminación de tus espacios. ¡No vayas a encender luces que no necesites!

 

f. Muévete lo más ecológicamente posible

Desempolva tu bicicleta o tus zapatos de calle e intenta usar el transporte público siempre que puedas.

Ciclista

 

3 principales consecuencias del cambio climático

Si no adoptamos hábitos más amigables con nuestro entorno estaremos acortando el tiempo que nos queda habitando la Tierra. Un cambio en nuestra mentalidad podría salvarnos de una catástrofe mundial a largo plazo, marcada por dificultades como estas:

 

a. Extinción de especies de animales y plantas

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) pronosticó recientemente que, de las 30 millones de especies de plantas y animales que existen en el planeta, 1.000 se encuentran en peligro de extinción y 17.000 están amenazadas.

 

Extinción de animales

 

 

b. Incremento de temperatura

Según Copernicus Climate Change Service, 2016 y 2020 fueron los años más cálidos que la humanidad ha presenciado y estamos culminando la década más calurosa de la historia. Esto ha causado -y causará- que anualmente incrementen los casos de personas que pierden la vida debido a fenómenos climáticos. Hay muchas causas, como el uso de plaguicidas y otros elementos que agravan la contaminación atmosférica.

 

c. Subida del nivel del mar

El calentamiento global y el derretimiento de los polos han traído como consecuencia que el mar haya subido unos 7 centímetros desde 1993 y unos 18-20 cm desde 1900, llegó a asegurar el gobierno de los Estados Unidos. Esto es una amenaza para ciudades costeras en todo el mundo, las cuales corren el riesgo de terminar sumergidas dentro de cientos de años.

 

Si queremos seguir disfrutando de zonas verdes, biodiversidad, agua potable y demás aspectos de la vida, debemos recordar que no son eternos ni indestructibles.

 

Dar por sentado que nuestras acciones no impactan al planeta es un punto de vista que fácilmente puedes cambiar y volver más ecológico, sobre todo teniendo en cuenta lo simple que es cuidar nuestro hogar.